En Puerto Rico y en el mundo entero, las escuelas dan mucho de qué hablar. Son muchos los secretos y problemas que se esconden. Solo los que pasan las ocho horas sentados en los pasillos del plantel escolar, conoce los mitos y misterios que aquí esconden. En base a esto, el escritor Amaury Figueroa mejor conocido como “Amug Fig” es quien da vida la novela titulada “La Escuela”. Esta novela, aunque es un sueño que tiene el personaje, tiene un mensaje y mucha representación de lo que se vive día tras día en las escuelas. Sin embargo, los padres piensan que la escuela es un lugar seguro donde sus hijos estan libres de todo mal. Lamentablemente, no es así, muchas escuelas tienen personal que hacen daño a los estudiantes. Estos maltratan tanto físico como emocionalmente.
Por otra parte, nosotros los jóvenes tenemos que aprender a lidiar con este tipo de personas ya que en la mayoría de los casos, no estan bien mentalmente. Además, es una realidad que nos toca enfrentar si deseamos perseverar ya que es necesario asistir a la escuela para esto. ¿Qué tan importante somos para esos servidores que se supone que nos brinden sus enseñanza y conocimiento? Nunca sabemos hasta que vemos la gentileza de alguno.
Yo les exhorto a todos los padres, maestros y toda persona que desee conocer la realidad, que lean esta novela ya que nos da muchas enseñanzas para con nuestros hijos.

A principios de 1861, poco antes de que la Guerra Civil comenzara, el Norte y el Sur comenzaron a dividirse debido a las grandes diferencias económicas e ideológicas. Estas eran referentes a los derechos de los estados y la esclavitud. Por consecuencia, el país quedó fragmentado en dos grandes partes: el Norte y el Sur. Diecinueve estados del Norte prohibieron la esclavitud mientras que once estados del Sur permitieron la posesión de esclavos. El Sur sufrió un bloqueo por parte del Norte, con consecuencias desastrosas como lo fue en el aspecto de la economía. Los sureños cuando único pudieron hacerle frente a los norteños fue en el 1862 con el barco blindado Merrimac, pero el Norte logró atacarlos exitosamente con su barco también blindado, el Monitor. A partir de esto, el Norte tuvo gran éxito siendo dirigidos por Ulysses S. Grant.
El frente de mayor importancia fue en Virginia ya que aquí se libraron las batallas más importantes. Esto se debe a que la zona era una estratégica y a que las capitales de ambos bandos estaban localizadas en el mismo lugar. Estos bandos eran Washintong, D.C.y Richmond.
Los generales en la Guerra Civil fueron Ulises S. Grant, y Robert Sherman del Norte y Robert E. Lee, y Thomas J Jackson del Sur.
Las batallas fueron la de Gettysburg en 1863 y la de Appomattox. La de Gettysburg fue la batalla crucial de la guerra, y una vez más, el Norte se adjudicó la victoria sobre las tropas confederadas del general Robert E. Lee. El saldo de bajas fue de cincuenta mil entre muertos, heridos y desaparecidos. Y la de Appomattox es la final, surge en abril de 1865, donde el general Robert E. Lee se rinde ante las tropas del general Ulysses S. Grant.
La parte positiva de todo son las consecuencias, ya que se abolió la esclavitud y se salvó la unión. Desde entonces, el Norte se convirtió en el centro de poder económico-político de Estados Unidos.
En toda la historia no se puede olvidar a Abraham Lincoln, quien fue el candidato a la Presidencia de Estados Unidos por el Partido Republicano. En su candidatura, South Carolina amenaza con separarse de la Unión si Lincoln ganaba las elecciones y se convirtió en un hecho, South Carolina se separa el 20 de diciembre de 1860. Un comentario de Lincoln fue “Todo reino dividido contra sí mismo es asolado. Yo creo que este gobierno no puede ser mitad esclavista y mitad libre. Espero que la Unión no se disuelva; espero que no se caiga la casa”. Y cinco días después que Lee se rinde ante Grant, el presidente Abraham Lincoln fue asesinado. Por tanto, Lincoln nunca pudo ver la reconstrucción del Sur.

Hugo es un ladrón, roba solamente los fines de semana, por esta razón el cuento es titulado “Ladrón de Sábado”. En una de sus fechorías, va a robarle a una treintañera llamada Ana, quien lo coge in fraganti. Ana, al verse amenazada con una pistola, le entrega todas sus pertenencias de valor y le suplica que no le haga daño a su hija de 3 años llamada Pauli. Cuando la niña ve al ladrón, este la conquista con trucos de magia y al ver que todo estaba marchando bien, decide quedarse en la casa. El pillo sabía que el marido de Ana había salido a un viaje de negocios y que regresaría el domingo por la tarde, pues ya había estado espiando la casa anteriormente. Así que, para poner en marcha su decisión, le pide a Ana que le cocine, que le dé una copa de vino y que le ponga música. Ana cumplía el pedido del ladrón pero estaba muy preocupada por su hija, así que pensaba hacer algo por sacar a Hugo de su casa. Para su suerte, se percata que el robador había cortado los cables del teléfono así que solo se le ocurre ponerle una pastilla en la copa de vino para dormirlo. Siendo así, Ana y Hugo se sientan a charlar un rato y para nuestra sorpresa, ha ocurrido un error: Ana se había tomado la pastilla, pues fue quien se quedó dormida por varias horas. Al día siguiente, Ana amanece en su recámara bien arropada y bien vestida, mientras tanto, Pauli y Hugo jugaban en el jardín. Para la sorpresa de Ana, su hija y el ladrón ya habían preparado el desayuno.
Sin embargo, Ana comienza a sentir una extraña felicidad al ver lo bien que se llevan su hija y el ladrón, que para ella, era atrayente. Mientras Hugo repara algunos detalles de la casa, Ana se percata que el ladrón baila bien. Él le propone que bailen una pieza y se sintieron tan bien bailando juntos, que así estuvieron toda la tarde, mientras Pauli les aplaudía. Ya cansados, quedaron los tres dormidos en un sillón.
Finalmente, llega el domingo, día en que el marido de Ana vuelve al hogar. Ana se opone, pero aun así Hugo le entrega todo lo que le había robado y la aconseja para que no le roben en alguna otra ocasión. La dueña del hogar, por último, le dice que el próximo fin de semana el marido se irá nuevamente. Así que el ladrón se va feliz.